Luego de pasar un examen, de cualquier tipo, uno comienza a sentirse más capaz, la confianza en uno mismo aumenta y sabemos que con esfuerzo y perseverancia podremos conseguir nuestra próxima meta. Entonces seguimos adelante, tratando de superar los obstáculos que se nos presentan cada día.
Así continué yo, con un poco más de confianza en mí misma, tratando de tener paciencia y no apurarme por llegar tan rápido a mi próxima meta, pues aquella llegaría en el momento justo y conveniente, cuando menos la espere.
No fue fácil adaptarse a una nueva distancia, aunque 5 metros parezcan poco, no lo son. Uno se acostumbra a orientar el arco a una cierta altura y cuando la distancia cambia el proceso de orientación vuelve a comenzar. El camino se hizo aún más difícil cuando el paraflechas había alcanzado su posición a 18 metros . Y no sólo eso sino que también ya había comenzado a utilizar otro arco, esta vez de unas 28 libras y de madera. Fue un largo camino, de errores y aciertos que venían acompañados con un poco de frustración y satisfacción.
Cada clase surgía como un nuevo desafío, no sólo técnicamente encontrando la postura adecuada y la visualización correcta del objetivo, pues a la hora de tirar es 50% postura y 50% focalización (para conseguir un buen tiro ambas deben ser correctas); sino que también era un desafío interno pues debía superar mis malos días.
Cada clase surgía como un nuevo desafío, no sólo técnicamente encontrando la postura adecuada y la visualización correcta del objetivo, pues a la hora de tirar es 50% postura y 50% focalización (para conseguir un buen tiro ambas deben ser correctas); sino que también era un desafío interno pues debía superar mis malos días.


0 comentarios:
Publicar un comentario