Mientras leía nuevamente el libro “Zen en el arte del tiro con arco”, en el cual Eugel Herrigel transmite su experiencia e iniciación en el tiro con arco y su acercamiento a la filosofía Zen, se apoderó de mi la idea de reseñar mi propia experiencia con esta práctica, que no sé cómo ni por qué entró en mi vida. Para que algún día, cuando sea muy, pero muy vieja, pueda volver a revivir en mi memoria esos increíbles momentos que un día tocaron a mi puerta y, dudando, los vi por la mirilla pero igual los dejé pasar, sin imaginarme lo que eso significaría.


02. Encontrando el lugar ideal.

Me hallé entonces con el inconveniente de que no hay muchos lugares en donde se pueda practicar el tiro con arco. Creo que si encontré 4 lugares en Capital es mucho.
Pero había uno en particular que llamó mi atención, no sólo por la cercanía y por la libertad de tomar cuantas clases quisiera y en el momento que quisiera, sino porque se dedicaban a la enseñanza de la arquería tradicional, promoviendo el tiro y competencia con arcos de diseño clásico.  Una arquería que, según creo, toma conceptos de la cultura japonesa siendo más espiritual y no tan competitiva. Aquí se compite con uno mismo, no existe otro adversario que nosotros mismos, lo cual me recordó mucho lo leído en el libro de Herrigel.
Me decidí pues por la Escuela Tradicional de Arquería y a los pocos días ya estaba tomando mi primera clase.
Ese primer día conocí a mi instructor y durante la primera parte de la clase me contó un poco la historia de los arcos, los materiales con que se fabricaban y cuál había sido su función varios siglos atrás.
Si bien la charla estaba más que interesante mi ansiedad por comenzar a tirar no me abandonaba, pero trataba de disimularlo.
Quisiera recordar las historias que me relató pero mi mala memoria me lo impide.
Luego de la charla me enseñó las normas de seguridad imprescindibles que se deben aplicar tanto en la escuela como en cualquier sitio donde vayamos a realizar esta práctica, como por ejemplo: no cargar la flecha en el arco hasta que todos los arqueros estén detrás de la línea de tiro; la flecha siempre debe ser cargada sobre la línea de tiro y apuntando hacia el paraflechas o blanco; a esperar que todos terminen de tirar y anunciar que la zona se encuentra libre antes de ir a buscar las flechas o disparar.
También me enseñó algunos detalles a tener en cuenta respecto al cuidado del arco: No soltar en vacio con ningún arco: osea no soltar el arco sin flecha. No usar una flecha más corta: se puede caer del reposaflechas y lesionar nuestra mano (es preferible que la flecha sea un poco más larga cuando el arquero se está iniciando). Nunca tirar una flecha hacia arriba: cuando aterrice llevará la misma fuerza que al salir del arco. Asegurarse que veremos dónde se va la flecha: siempre se debe tener una visión completa de la zona de tiro, si se falla con el tiro debe haber un espacio libre suficiente para evitar accidentes, se debe considerar la posibilidad de un rebote de la flecha. Revisar periódicamente el equipo: asegurar que todas las partes de nuestro equipo se encuentran en buenas condiciones para su uso.
Acto seguido acercó el paraflechas a unos 5 metros de distancia y fue así como di mis primeros tiros en la escuela.
Si bien es una escuela que fomenta la enseñanza con arcos tradicionales, o sea de madera, los primeros pasos los di con un arco escuela  de fibra de vidrio de 20 libras, pues es con el que todos los alumnos comienzan para poder adaptarse; similar al que había utilizado en aquél puesto de arquería. (La libra es la fuerza que el arco opone al ser abierto.)
Durante las primeras clases aprendí la postura correcta que se debía adoptar, como tensar la cuerda y la soltada limpia y suave que se debía conseguir, pero eso no significaba que a mí me salía bien.
Repitiéndome con paciencia mi instructor corregía mi postura, sobre todo la posición de mis brazos, los cuales se negaban a responder al pedido de mi conciencia. Pese a que sabía perfectamente cómo debía tensar, manteniendo firme el brazo que sostiene el arco y guiando el codo del que tensa la cuerda hacia atrás para llevar mi mano a la altura de mi boca, me era imposible poder hacerlo correctamente. 
Notando un poco mi desilusión por no conseguir la postura adecuada mi instructor me recordó que eran necesarias muchas clases y hasta años de práctica para poder conseguirla y que no todos respondemos de la misma forma pues cada uno tiene su tiempo de aprendizaje. También me indicó que el aspecto emocional influye mucho en el tiro con arco, no es lo mismo tener un buen día que uno malo, por eso es necesario tratar de relajarse y disfrutar cada tiro. 

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